Psicólogos en Murcia - Psicoclínicas Dr Rivero

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Mery Hernández

Mery Hernández

Mery Hernández no escribió una bibiografía por el momento
Publicado por en en Psicología Infantil

La vuelta al coleDespués de las vacaciones estivales niños y adultos volvemos a la “rutina”: Trabajo, deberes, aumento de responsabilidades y exigencias, obligaciones… El tránsito entre el periodo de vacaciones y de ocio con la vuelta a la vida activa, supone un periodo de adaptación que a veces cursa con determinado malestar  (nervios, tristeza, preocupación…). Este artículo trata de dar respuesta a las preguntas más habituales encontradas en padres cuyos hijos presentan cierta dificultad a la hora de comenzar el cole y adaptarse a los horarios que suponen la etapa escolar.

MI HIJO DICE QUE NO QUIERE IR AL COLE ¿POR QUÉ LE CUESTA COMENZAR?

Durante las vacaciones de verano, los niños descansan de su actividad diaria (exámenes, deberes, clases extraescolares…), los horarios del menor se modifican teniendo mayor flexibilidad (comen y se acuestan más tarde, juegan durante más tiempo que el resto del año…) y disminuye el nivel de responsabilidades en su día a día (hacen menos deberes, no tienen que preparar cartera ni bolsa de deporte para el día siguiente, a veces cuentan con otros familiares como abuelos o tíos que le ayudan a sus tareas…). 

El verano de los más pequeños suele contar con actividades de tiempo libre y ocio, donde el nivel de responsabilidad suele ser reducido y donde su principal objetivo es el de divertirse. 

Por este motivo el comienzo escolar supone una vuelta a la rutina (madrugar, deberes, exámenes, estar sentado durante muchas horas prestando atención, interaccionando con otros niños y profesores…) que a veces puede resultar brusca.

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Este artículo se dirige a los padres que en algún momento deciden o están barajando la posibilidad de acudir a la ayuda profesional de un psicólogo. Trata de dar respuesta a las dudas más comunes: ¿Cuándo acudir al Psicólogo?, ¿Quién debe ir a consulta?, ¿Se lo digo al niño o no?, ¿Tengo que llevar a mi hijo si no tiene nada?…

b2ap3_thumbnail_infanciaydivorcio.jpg¿CUÁNDO SE VA AL PSICÓLOGO?

Esta pregunta es muy habitual. Muchos padres se cuestionan si es necesario llevar a su hijo a un psicólogo. La mayoría de casos que acuden a consulta llegan una vez que la problemática ha aumentado en intensidad y frecuencia (Ejemplo: “Nunca ha hecho lo que le pedimos pero es que últimamente solo sabe decir que “no”, lo dice de malas maneras y tenemos que estar encima de él para que haga las cosas”); o ha alcanzado un deterioro a nivel familiar (Ejemplo: “En casa siempre discutimos, no hacemos nunca nada porque siempre está castigado”) o a nivel académico (Ejemplo: “Venimos porque sus profes nos han dicho que busquemos ayuda”).

Es importante que los padres conozcan algunos de los cambios o situaciones en las que es aconsejable acudir a un psicólogo. Algunas de ellas son las siguientes: el niño muestra conductas difíciles (desobediencia, agresividad, obsesiones, tics…); conductas propias de la edad pero las presenta en exceso (miedo a diferentes situaciones u objetos, hiper-sensibilidad, llantos excesivos…) o por defecto (aislamiento, falta de atención, mutismo…); presencia de problemas físicos sin una causa médica (vómitos, dolor de cabeza…); o cuando el niño sufre un cambio repentino e inexplicable (un niño alegre se vuelve triste, un niño con  muchos intereses se convierte en pasivo sin interés alguno…); Cuando experimentan situaciones puntuales estresantes o inesperadas (divorcio, una muerte, cambio de ciudad…).

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Rabietas

En este artículo se recogen algunas pautas a seguir ante las situaciones que más suelen preocupar a los padres y adultos que rodean al niño (rabietas, mentiras, peleas…).

¿Qué podemos hacer para controlar las rabietas?

  1. Intentar negociar con antelación alguna alternativa buena para todos, evitando la rabieta: “Si te aburres cuando mamá esté comprando puedes sentarte y jugar con tu DS”.
  2. Si se sospecha que va a iniciar una rabieta, intentar distraerle y canalizar su energía y atención a una nueva actividad más apropiada: “Dile a papá que prefieres esperar fuera”.
  3. Si ya se inició la rabieta, utilizar la “estrategia de los tres monos”: sordo, ciego, mudo y, si es necesario, desaparecido, hasta que cese la pataleta, siempre que no haga nada peligroso. En este caso sería necesario sujetarle. Una vez que termine el berrinche, alabar su final.
  4. Sacar, si es posible, al niño del lugar, si la rabieta es en público, e informar a los demás de lo que vamos a hacer y porque. 
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